Fallece pionera de la Fraternidad Seglar de Santa María Magdalena de Perú

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Rosa Amelia Vargas | Lima | La fraterna Lilia Esperanza Merino, considerada como la iniciadora de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta (FSAR) de la Parroquia Santa María Magdalena (Lima, Perú), falleció el 2 de mayo.

Lilia, de profesión docente, junto con su esposo Santiago, también miembro de la FSAR) y sus hijos, participaba activamente en las comunidades de la parroquia Santa María Magdalena.

Ha sido una cristiana convencida que ayudó a otros cristianos a avivar su fe. Por los años 1982, Lilia integró la Comunidad Madre, y en Renovación Carismática Católica; también participó en la comunidad de matrimonios. Han sido 25 años de labor, apoyada por fray Venancio, fray Juan José y fray Jesús; del mismo modo, trabajó activamente en las charlas de preparación para los matrimonios, ayudándoles en su convivencia y enseñando valores cristianos.

Asimismo, era integrante de las Comunidades de Bautizo, en ella fue la encargada de las charlas preparatorias; también trabajó con los jóvenes del Grupo juvenil EPJ, que elegía a una madre como guía espiritual; ella participaba con dinámicas y charlas de formación.

A iniciativa del padre Venancio, se fundó la Fraternidad seglar de Sta. María Magdalena, el 24 de junio de 1987, siendo fundadora junto a las familias Ambrosini, Chaupi, Callirgos, Vásquez, Atuncar, Yalán, quienes continuaron en nuestra fraternidad.

Merino fue elegida presidente de la FSAR en tres periodos, labor en la que sirvió con mucha perseverancia; durante su mandato, formó a la comunidad y logró la integración de los fraternos, en oración y servicio.

Los hermanos de la FSAR la recuerdan el esfuerzo que hacía por animar a los hermanos en su apostolado, su participación entusiasta en la parroquia, el cumpliendo los estatutos, cuidando de la asistencia a las reuniones; propiciando la comunicación con los orantes, promoviendo la formación constante en el carisma agustiniano. Durante todos estos esfuerzos, contó siempre con la asesoría espiritual del sacerdote que estuvo a cargo. Ella también sirvió a la Fraternidad como formadora de los nuevos integrantes, durante todo el 2020 y se mantuvo trabajando hasta enero 2021.

 Además, integraba la Pastoral de salud, como ministra extraordinaria de la Eucaristía desde 2,006, hasta la llegada de la pandemia. Cumplía esa tarea con alegría, llevando la palabra de Dios y fortaleciendo en la fe a los enfermos.

Para realizar estas labores de su apostolado, se multiplicaba; demás, llevaba cursos de formación, sobre: agente pastoral de evangelización, pastoral de familia, cursos de Liturgia, talleres de la parroquia, jornadas, seminarios, y los retiros espirituales; sin duda, todo ello alimentó su espíritu.

La fe en Dios formó parte de su vida; ello se notaba en su integridad, sus valores cristianos, la fortaleza que tuvo. El ejemplo que nos dejó trasciende en los hermanos que la conocimos y la guardaremos en nuestros corazones.

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