Entrevista a fray Juan José Ormazabal: «En las JAR se oye un «tolle lege» provocador y apasionante que lleva a Jesús»

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Fray Juan José también estuvo en el nacimiento de las JAR en 1995

Por fray Nicolás Vigo | Fray Juan José fue uno de los jóvenes entusiastas, que, junto a otros, hace 25 años, se embarcaron en la formación de un proyecto juvenil, que recoja el carisma de los Agustinos Recoletos y que colme las expectativas de cientos de jóvenes.

Fray Juan José durante el surgimiento de las JAR en 1995

El resultado de ese trabajo fue el nacimiento de las Juventudes agustino recoletas (JAR) que, poco a poco, se ha ido consolidando en varios ministerios que los frailes agustinos recoletos tienen en el mundo.

Las JAR nacieron en el teologado de Monachil (España) en 1995, como producto de la reunión de varios jóvenes de los países que comprendía la antigua provincia Santo Tomás de Villanueva; entre ellos, estaban fray Juan José Ormazabal y Mons. Carlos María Domínguez. Por ello, para saber más sobre esta inspiración del Espíritu Santo, conversamos con fray Juan José, quien en la actualidad trabaja en Brasil.

  • Las Juventudes agustino recoletas acaban de celebrar 25 años desde su creación; ella ha sido una repuesta a la realidad juvenil que han dado los Agustino Recoletos en su tiempo. Juan José, cuéntanos, ¿Cómo surgió la idea?

Sí, con mucha alegría celebramos el Jubileo de las Juventudes Agustino Recoletas. Un regalo de Dios, la Iglesia y la Orden para nuestra juventud. Me preguntas cómo surgió la idea; pues diría que surge de la necesidad de ofrecer un proyecto pastoral, con una dinámica kerigmática y catecumenal, a los jóvenes que nos acompañan en nuestros ministerios; y, por otra parte, de la necesidad de unificar las innumerables actividades que se hacían con los jóvenes en esos ministerios con un estilo carismático.

Entonces, como ahora, existía la necesidad de ofrecer a los jóvenes un itinerario de vida sólida, definida, agustiniana y estructurada, que resultase atrayente y en el que el joven se sintiera protagonista. Creo que se dieron los pasos para que así fuera.

Juan José Ormazabal en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá en el 2019
  • ¿Quiénes estaban detrás de este sueño?

Nos reunimos los frailes que trabajábamos con juventud en las áreas de la provincia santo Tomás de Villanueva. Desde Argentina, Brasil, España y Venezuela cada uno aportó su proyecto, su experiencia y sus expectativas.

  • ¿Cómo fueron los primeros pasos?

Puede resultar una respuesta típica, pero es verdad. Los primeros pasos fueron difíciles. Y no podía ser diferente. Partíamos de nada, pero teníamos casi todo. De nada, porque el Itinerario no existía; pero teníamos lo necesario en experiencia y en trabajo juvenil.

Necesitábamos superar una tentación muy grande: no copiar. Teníamos en manos los proyectos juveniles de Salesianos, de La Salle, de los Agustinos. Nada costaría copiar de aquí y de allí y, adaptarlos para hacer el nuestro. Eso no servía. Porque le faltaría lo más importante: nuestra identidad.

Así que comenzamos de cero: estatutos, ideario e itinerario (etapas). Estas fueron las primeras realizaciones (también fue lo que más trabajo dio). Bueno, la verdad que definir el itinerario llevó mucho más tiempo.

En medio de todo esto, no recuerdo el año, surgió el himno de las JAR y el escudo. Fue inspirador y providencial pues estos ayudaron muchísimo en crear esa identidad agustino recoleta tan necesaria. La bandera y el himno nos identificó a todos los jóvenes, independiente de la nacionalidad.

  • Los jóvenes de hace 25 años son muy distintos a los de ahora, sin embargo, responden a nuestro carisma, ¿Cómo percibes tú ese cambio?

No quiero eludir tu respuesta, pero yo creo que los jóvenes de entonces y de ahora no son tan distintos. A ambos les mueven los mismos valores, la búsqueda de las mismas respuestas, el sentido de la vida, de Dios y de la Iglesia, la sociedad y la cultura.

Creo que lo que ha cambiado son las influencias, las necesidades y las prioridades: tecnología, información, dinero, por ejemplo. Pero el joven continúa levantando la bandera de la fe (Observa la JMJ), la bandera de la justicia, de la política, de la desigualdad social y económica (Tenemos muchos jóvenes luchando y reivindicando); igualmente siguen enarbolando la bandera de la solidaridad y la misión (Lo jóvenes responden a esta llamada a través de ARCORES).

  • Las JAR también llegaron a Brasil, ¿Cómo es la JAR en ese país?

Como en el mar, las JAR en Brasil acompañan las olas e intentan surfear los desafíos. Diría que después de mucha dedicación y el empeño de varios frailes y jóvenes las JAR, comenzaron a concretizarse en nuestras comunidades. En Brasil, tenemos el grande desafío de las distancias para una coordinación más efectiva, pero creo que se van dando los pasos para una mayor consolidación del itinerario.

  • ¿Qué ofrece las JAR a los jóvenes de este tiempo?

Yo no soy nada original, fundamentalmente, tres cosas: una manera de seguir a Jesús, un proyecto de vida y un carisma. Claro, esto después se reproduce: ser Iglesia, ser María, crear comunidad, vivir fraternidad, alternativa joven, etc.

  • Si miras la historia, Juan José, ¿Cómo te sientes al darte cuenta que esa intuición que tuvieron en Monachil, hace 25 años se ha hecho internacional?

Me siento viejo, ja, ja, ja, y, en consecuencia, feliz. Qué quieres que te diga. Es muy bonito ver que un proyecto se concretiza y es asumido como propio por toda la Orden; que ese sueño habla todos los idiomas; que tiene tantos matices; y que, propone algo atrayente a todos los jóvenes. Pero hay que reconocer que es por la Gracia del Señor; Él es quien inspiró y acompaña cada acción, que lo ha hecho posible en cada comunidad. Y, por supuesto, hay que reconocer la dedicación de muchos frailes y de muchos jóvenes que apostaron en el proyecto y día a día lo hicieron realidad.

  • ¿Qué le falta a las JAR para que sea un movimiento profético que se sienta en el mundo?

El profeta no es nada si no es llamado, inspirado y enviado por el Señor. Para que la JAR sea un movimiento profético tiene que tener un aliento inspirador del Señor. Sólo Él puede colocarnos en las plazas, en las salas, en la comunidad para vivir y hacer algo significativo e transformador en la vida de los jóvenes. Si no es así, las dinámicas serán jueguecitos; la espiritualidad, estará vacía, aunque sea emocionante; y las reuniones, serán un saco de palabras.

Las JAR ofrecen todo para que el Joven se encuentre con Jesús y, a diferencia del joven rico, se arriesgue a seguirlo. En las JAR se oye un «tolle lege» provocador y apasionante, que lleva a Jesús, y propone al joven la profecía de comenzar un camino, desde Tagaste hasta la Comunidad.

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