Viva Nossa Senhora da Consolação !

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Sérgio Sambl │ Brasil │ O presente título é divulgado no mundo inteiro pelos Agostinianos. Invocada como padroeira dos lares, ela promove a harmonia no seio das famílias e a conversão dos filhos desviados.

Conta a lenda que, angustiada pela perda de seu esposo Patrício e pelos extravios de seu filho Agostinho, Mônica recorreu à Virgem pedindo-lhe ajuda e solicitando que lhe revelasse como Ela se vestia depois da morte de seu esposo, São José. Maria a consolou com uma aparição, na qual lhe mostrou um vestido de cor negro, cingido com um cinturão de couro e entregou-lhe sua correia prometendo proteger todo aquele que vestisse como Ela e se cingisse com sua correia.

A lenda se propagou durante os séculos XIV e XV e alcançou seu apogeu nos dois séculos seguintes. Paralelamente os agostinianos atribuíram à correia valores taumatúrgicos e lhe deram um significado místico. A correia passou a ser símbolo de mortificação, disponibilidade e pureza.

«Reflete um fato que, de um ou outro modo, teve que suceder no coração de Mônica, e funde em uma única realidade três devoções de todo agostiniano: à Mãe de Deus, a Santo Agostinho e à Santa Mônica.

A Consolação recorda a alegria de Mônica pela conversão de seu filho e aviva em nossos corações a esperança de que Maria não deixará nunca de velar por nós e nossos entes queridos» (Frei Angel Martinez Cuesta)

O autêntico sentido teológico da invocação de Nossa Senhora da Consolação, tão caro a todo agostiniano, está fielmente refletido na oração coleta de sua festa:

«Por meio da Virgem Maria, te dignaste enviar a teu povo a verdadeira Consolação, Cristo Jesus.

 

ES – Español

¡Viva Nuestra Señora de la Consolación!

Este título es publicado en todo el mundo por los agustinos. Llamada el santo patrón de los hogares, promueve la armonía dentro de las familias y la conversión de los niños desviados.

La leyenda dice que, angustiada por la pérdida de su esposo Patricio y la pérdida de su hijo Agustín, Mónica se volvió hacia la Virgen pidiéndole ayuda y pidiéndole que revelara cómo se vestía después de la muerte de su esposo, San José. María la consoló con una aparición en la que le mostró una faja negra ceñida con un cinturón de cuero y le entregó su cinturón prometiendo proteger a cualquiera que se vistiera como ella y se ceñiera con su cinturón.

La leyenda se extendió durante los siglos XIV y XV y alcanzó su apogeo en los siguientes dos siglos. Al mismo tiempo, los agustinos le dieron al cinturón valores taumatúrgicos y le dieron un significado místico. El cinturón se convirtió en un símbolo de mortificación, disponibilidad y pureza. «Refleja un hecho que, de una forma u otra, tuvo que suceder en el corazón de Mónica, y combina en una realidad tres devociones de cada agustino: la Madre de Dios, San Agustín y Santa Mónica.

El consuelo recuerda la alegría de Mónica por la conversión de su hijo y alienta en nuestros corazones la esperanza de que María nunca deje de cuidarnos a nosotros y a nuestros seres queridos «(Fray Ángel Martínez Cuesta)

El auténtico significado teológico de la invocación de Nuestra Señora de la Consolación, tan querido por todos los agustinos, se refleja fielmente en La oración de su fiesta:

«A través de la Virgen María, te dignaste a enviar a tu pueblo la verdadera Consolación, Cristo Jesús (Traduzido por Sérgio Sambl).

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