Mensagem do Prior Geral pelo dia de Santo Agostinho

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Miguel Miró│ Ao celebrar, com toda a Igreja, a festa de santo Agostinho, convido a todos a louvar o Senhor e dar-lhe graças, porque manifestou nele a sua misericórdia e continua mostrando-a através de sua vida e seus escritos.

 Vive sempre em teus filhos…

Santo Agostinho nos guia para o interior de nosso ser, onde experimentamos o amor de Cristo. Este amor move-nos a contemplar a beleza sempre antiga e sempre nova, a escutar a Palavra, a viver unidos em fraternidade, a entregar-nos no serviço à Igreja. Como silenciar em nosso interior os anseios de viver e de amar, de buscar e de servir?  Como não perceber, com humildade, diante de Deus, nossa pobreza; e como não ouvir o grito dos pobres?

Com um coração inquieto

Demos graças ao Pai, porque hoje também nos encarrega da missão de viver em comunhão com a Igreja e nos envia a ser profetas do Reino. Sugere-nos viver com disponibilidade e esperança o processo de revitalização carismática da Ordem. A cada comunidade, a cada um de nós, seja qual for a situação em que nos encontramos, nos sintamos chamados a retornar ao coração para encontrarmo-nos com Cristo e avançar, como Agostinho, pelos caminhos da conversão e da vida evangélica.

Somos conscientes de nossa fragilidade e percebemos a inquietação do coração que nos impulsiona a crescer na fé e no amor. Cristo nos infunde seu Espírito e deposita sua confiança em nós, que hoje formamos esta família, com sua diversidade de vocações, experiências, culturas e línguas. Não nos promete um caminho cômodo nem fácil. Jamais foi. Recordemos as palavras de santo Agostinho: “Ou será que agora temos que sofrer infortúnios tão extraordinários, ou similares, que nossos antepassados não sofreram? Ou não nos damos conta, ao sofrê-los, que se diferenciam muito pouco das suas?.

Unidos em Cristo

Obrigado, Senhor, porque de muitas maneiras se torna presente em nosso coração e em nossas comunidades vosso chamado à unidade de vida e à coerência, crescendo humana e espiritualmente. Nós vos amamos, mas, se ainda é pouco este amor, fazei que vos amemos mais intensamente. Obrigado porque o carisma não é uma teoria ou algo externo, mas ação do Espírito em nosso interior; graça e experiência que se manifesta em nosso modo de viver, de rezar e de amar a Deus e aos irmãos. Pomos nossa esperança em vossa misericórdia, Senhor; e, com humildade, nos atrevemos a vos pedir: “Dai-nos o que mandais e mandai o que quereis”.

 Nossos sonhos e desejos

Somos gratos ao Senhor pelos processos de comunhão iniciados na Ordem; processos que requerem uma conversão agostiniana e recoleta, que não se realizará sem ajuda da graça nem sem a necessária pobreza de espírito de nossa parte. Dai-nos disponibilidade para avançar por caminhos de fé, oração e fraternidade, em comunhão de bens e construindo projetos comuns.

Em nosso Projeto de Vida e Missão quisemos destacar a visão da Ordem, nossos desejos e nossos sonhos: queremos amar e viver com gratidão e alegria, desejamos avançar por caminhos de humanidade,  espiritualidade e comunhão. A comunhão que pretendemos é um processo de conversão que sabe “antepor o comum ao próprio, não o próprio ao comum”. O respeito à dignidade das pessoas é sagrado e isso comporta escutar diferentes opiniões e evitar a auto-suficiência e a desqualificação. Quando procuramos a comunhão partimos da escuta e abertura, entabulamos o diálogo e seguimos um processo de discernimento para conseguir o bem comum e procurar juntos a Verdade .

“Grande é Senhor, e muito digno de louvor! Grande é seu poder, e sua sabedoria não tem medida!” Obrigado, porque vossa misericórdia é eterna! Nós vos damos graças por santo Agostinho e pelos demais santos da Ordem. Obrigado por nos chamar a todos, hoje, a “ter uma só alma e um só coração dirigidos para vós”.

Frei Miguel Miró Miró

Prior Geral da Ordem dos Agostinianos Recoletos

ES – Español

Mensage del Prior General por el dia de San Agustin

Al celebrar con toda la Iglesia la fiesta de san Agustín, os invito a alabar al Señor y darle gracias porque en él ha manifestado su misericordia y nos la sigue mostrando con su vida y escritos.

Vive siempre en tus hijos…

San Agustín nos guía hacia el interior de nuestro ser, lugar donde experimentamos el amor de Cristo. Este amor nos mueve a contemplar la belleza siempre antigua y siempre nueva, a escuchar la Palabra, a vivir unidos en fraternidad, a entregarnos en el servicio a la Iglesia. ¿Cómo acallar en nuestro interior los deseos de vivir y de amar, de buscar y de servir? ¿Cómo no percibir con humildad nuestra pobreza ante Dios y cómo no oír el grito de los pobres?

Con un corazón inquieto

Demos gracias al Padre porque hoy también nos encomienda la misión de vivir em comunión con la Iglesia y nos envía a ser profetas del Reino de Dios. Nos sugiere vivir con disponibilidad y esperanza el proceso de revitalización carismática de la Orden. Cada comunidad, cada uno de nosotros, sea cual sea la situación en que se encuentre, nos sentimos llamados a volver al corazón1 para encontrarnos con Cristo y avanzar como Agustín por caminos de conversión y vida evangélica.

Somos conscientes de nuestra fragilidad y percibimos la inquietud del corazón que nos impulsa a crecer en la fe y el amor. Cristo nos infunde su Espíritu y confía en los que hoy formamos esta familia, con su diversidad de vocaciones, experiencias, culturas y lenguas. No se nos promete un camino cómodo ni fácil, no lo ha sido nunca. Recordemos las palabras de san Agustín: “¿O es que ahora tenemos que sufrir desgracias tan extraordinarias que no las han sufrido, ni parecidas, nuestro antepasados? ¿O no nos damos cuenta, al sufrirlas, de que se diferencian muy poco de las suyas?.

 Unidos en Cristo

Gracias Señor, porque de muchas maneras se hace presente en nuestro corazón y en nuestras comunidades tu llamada a la unidad de vida y a la coherencia, creciendo humana y espiritualmente. Nosotros te amaos, pero si aún este amor es poco, haz que te amemos más intensamente3. Gracias porque el carisma no es una teoría o algo externo, sino la acción del Espíritu en nuestro interior; gracia y experiencia que se manifiesta en nuestro modo de vivir, de rezar y de amar a Dios y a los hermanos. Ponemos nuestra esperanza en tu misericordia Señor, y con humildad nos atrevemos a pedirte: “Danos lo que mandas y manda lo que quieras”.

Nuestros sueños y deseos

Damos gracias al Señor por los procesos de comunión iniciados en la Orden; procesos que requieren una conversión agustiniana y recoleta que no se realizará sinayuda de la gracia ni sin la necesaria pobreza de espíritu por parte nuestra. Danos disponibilidad para avanzar por caminos de fe, oración y fraternidad, en comunión de bienes y construyendo proyectos comunes.

En nuestro Proyecto de Vida y Misión hemos querido destacar la visión de la Orden, nuestros deseos y nuestros sueños: queremos amar y vivir con gratitud y alegría, deseamos avanzar por caminos de humanidad, espiritualidad y comunión. La comunión que pretendemos es un proceso de conversión que sabe “anteponer lo común a lo propio, no lo propio a lo común”. El respeto a la dignidad de las personas es sagrado y ello comporta escuchar diferentes opiniones y evitar la autosuficiencia y la descalificación.

Cuando buscamos la comunión partimos de la escucha y la apertura, entablamos el diálogo y seguimos un proceso de discernimiento para lograr el bien común y buscar juntos la Verdad. “¡Grande eres Señor, y muy digno de alabanza! ¡Grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida!” ¡Gracias porque tu misericordia es eterna! Te damos gracias por san Agustín y los santos de la Orden. Gracias por llamarnos hoy a todos nosotros a “tener una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia ti”

Frei Miguel Miró Miró

Prior General de la Ordem de Agustinos Recoletos (Traduzido por Juan Manuel).

 

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