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Honor a Santa Magdalena de Nagasaki en Venezuela

Fray Roberto Mason | Las conmemoraciones en honor a Santa Magdalena de Nagasaki en Venezuela se realizaron primordialmente de manera virtual porque no hay permiso para celebraciones presenciales con el pueblo de Dios.

Configurada en 9 comunidades y sus respectivos ministerios, la vicaría de la provincia Santo Tomás de Villanueva en Venezuela, se concretiza con el servicio de los 36 frailes de diversas nacionalidades. La Fraternidad Seglar Agustino-recoleta (FSAR) está presente en la mayoría de nuestras comunidades y ministerios.

Las misas fueron realizadas durante todo el día, desde las primeras horas de la mañana hasta el inicio de la noche, según la programación de cada comunidad recoleta, con transmisión por las redes sociales. Igualmente, algunas fraternidades se reunieron de manera virtual para prestar su honor a la patrona de las FSARs.

Patrona de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta

Santa Magdalena de Nagasaki fue beatificada primero en 1981 por Juan Pablo II, quien también la canonizó seis años más tardes. Fue el 18 de octubre de 1987 junto a los otros 15 mártires agustinos recoletos de Japón. «En sus sufrimientos, su amor e imitación de Jesús alcanzó su cumplimiento, y su configuración con Él, el único mediador, fue llevada a la perfección», dijo Juan Pablo II en la homilía de la canonización.

Santa Magdalena de Nagasaki es la patrona de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta. Siendo una gran festividad para la toda la Orden de Agustinos Recoletos, lo es especialmente para los miembros de la Fraternidad Seglar que se comprometen a trasladar la buena nueva que es Cristo con sus vidas sencillas, como hizo Santa Magdalena de Nagasaki

La Santidad en la espiritualidad agustino-recoleta ofrece la posibilidad adicional de seguir adelante en nuestra peregrinación hasta la vida eterna.

Santa Magdalena de Nagasaki

La vida de Santa Magdalena de Nagasaki es una historia de amor a Cristo y de entrega absoluta a la fe. En Japón del siglo XV, mantener la fe cristiana y profesarla era algo perseguido por las autoridades. Sin embargo, esto no amedrentó a Santa Magdalena, quien siendo joven encaró decididamente su compromiso cristiano.

Hija de nobles y fervientes cristianos, cuando aún era muy joven, su familia -sus padres y sus hermanos- fueron condenados a muerte y martirizados por su fe. Pronto conoció la dureza de seguir a Cristo, el sacrificio de amar a Dios.

Mediante los padres misioneros Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio conoció la Orden de Agustinos Recoletos. Le sorprendió de ellos su profunda espiritualidad. Queriendo acercarse al carisma agustiniano y agustino recoleto, se hizo terciaria agustina recoleta -fraternidad agustino-recoleta. Como era habitual, tomó los hábitos terciarios y se comprometió a trasladar la fe como catequista. Siguiendo el carisma agustino recoleto, pedía limosna para los pobres a los comerciantes y visitaba enfermos.

En 1634, cuando tenía 23 años, debido a las apostasías que se estaban produciendo por parte de cristianos aterrorizados por las torturas, decidió entregarse. Se presentó ante las autoridades con su hábito de terciaria agustino-recoleta diciendo que era cristiana, decidiendo encarar sin miedo el martirio.

Fue atada con una cuerda por los pies y suspendida en una fosa en la que le era complicado respirar. Ella sin embargo cantaba himnos a Dios y gritaba jaculatorias a Jesús y María. Tras resistir trece días, murió ahogada después de que una enorme tormenta inundara la fosa. Sus verdugos quemaron sus cenizas y las tiraron al mar para que no se le pudiera guardar culto.

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