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Las Hermanas Agustinas Recoletas custodian el más reconocido milagro eucarístico de Venezuela

Fray Roberto Mason | En el marco de la solemne celebración del Cuerpo y la Sangre de Cristo (en Venezuela, Domingo, 14 de junio), recordamos el milagro eucarístico más reconocido de Venezuela.

Los milagros eucarísticos son manifestaciones extraordinarias que han ocurrido en la sagrada Hostia en diversos lugares del mundo y que las autoridades de la iglesia estudian con mucho cuidado. Regularmente ocurren mientras se celebra la misa, otros, antes o después de estas ceremonias en las que el sacerdote elevando al cielo el pan y el vino los consagra repitiendo las palabras de Jesús en la Última Cena, permitiendo su presencia, según la promesa recogida en varias citas de los evangelios.

Venezuela también ha experimentado este portentoso hecho, siendo el más reconocido el ocurrido el 8 de diciembre de 1991, en el marco de la festividad de la Inmaculada Concepción en el santuario de Betania, un montañoso lugar a las afueras de Cúa, estado Miranda. El padre Otty celebraba la Misa y todo transcurría normal, hasta el sacerdote dividió la Hostia consagrada em cuatro partes. Después de consumir una de ellas, colocó las restantes en la patena, cuando notó que una de las piezas tenía una mancha roja y de ella salía una sustancia roja, similar a la forma en que la sangre escapa de una herida.

En su momento el padre Otty explicó lo ocurrido en los siguientes términos: “Partí la Hostia en cuatro partes. Cuando miré el platillo, no podía creer lo que veían mis ojos: Vi una mancha roja formándose en la Hostia y de ella comenzaba a emanar una sustancia roja, de modo similar a la manera que sale la sangre por una perforación. Después de la Misa, tomé la Hostia y la protegí en el Santuario”.

“Al día siguiente”, escribe, “a las seis de la mañana, observé la Hostia y encontré que la Sangre era fluida y luego empezó a secarse. Sin embargo, hasta hoy, todavía luce fresca. Asombrosamente, la Sangre está solamente por un lado, sin pasar al otro lado a través de la excesivamente delgada Hostia”.

500 comisiones de la Organización Mundial de la Salud analizaron la Hostia y confirmaron que la sangre del sacerdote y la de la Eucaristía no coincidían. La Hostia continuó produciendo sangre fresca, por lo cual se realizaron una serie de estudios que demostraron que la sangre provenía de la Hostia y como los otros milagros eucarísticos, coincidió en el tipo de sangre AB positivo y el tejido de un corazón vivo.

Con el tiempo, ese milagro eucarístico fue entregado en custodia a las Agustinas Recoletas, permaneciendo en Los Teques, estado Miranda, en la capilla de adoración perpetua la “Transfiguración del Señor”, ubicada en la Casa Generalísima de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús.

La Hostia es posible a verla todos los días del año a cualquier hora en el convento de las Monjas Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón de Jesús, congregación fue fundada por la beata María de San José, la primera venezolana que subió a los altares, el 7 de mayo de 1995.

Bendito e alabado sea Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar.

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