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Fray Miguel Ángel: «No podemos volver a la normalidad porque «lo normal» era exactamente el problema»

El prior provincial se dirige a los religiosos de la provincia Santo Tomás de Villanueva en el contexto de la pandemia y la fiesta de la conversión de san Agustín

Nicolás Vigo| Fray Miguel Ángel, por medio de una circular interna, se dirigió a los agustinos recoletos de Argentina, Brasil, España, Perú y Venezuela.

En su carta, Hernández Domínguez, habló a los religiosos de temas de actualidad y les hizo reflexionar sobre el sentido de la cuarentena forzada que se vive en todas las comunidades: «El mundo sigue parado, y prácticamente dos tercios de la humanidad estamos confinados por causa de un virus, solo visible con buenos microscopios. Un virus que nos ha cambiado la vida y los hábitos, nos ha encerrado entre cuatro paredes, nos ha aislado de las personas con las que habitualmente mantenemos contacto e incluso de la propia familia».

Asimismo, pidió a los frailes asimilar el paréntesis en el que se encuentran con positivamente, ya que nadie se lo esperaba: «De repente, todo aquello a lo que dedicábamos casi la totalidad de nuestras energías y de nuestro tiempo ha desaparecido. Nuestras parroquias, nuestras obras sociales están cerradas; también, nuestros colegios. Todo ha pasado a un segundo plano, porque la urgencia ahora es proteger la propia vida y la vida de los demás».

Cómo para enfrentar la crisis

El provincial comentó a sus religiosos que pueden desarrollar dos actitudes frente a esta situación: la del «paréntesis» y el de la «oportunidad»; no obstante, deben decidirse por la segunda.

La primera de ellas, como si se tratara de un paréntesis. Sobre ello, dice: «entre un antes y un después, que ya se alarga demasiado. Cuando todo esto termine, esperamos encontrar ahí fuera exactamente todo lo que dejamos, recuperar todo aquello a lo que renunciamos y seguir sin mayores complicaciones la vida que llevábamos. Hay que esperar que pase la tormenta y escampe el cielo para volver a nuestra vida habitual, para recuperar la normalidad, sin caer en la cuenta que no podemos volver a la normalidad, porque “lo normal” era exactamente el problema. Necesitamos volver mejores, menos egoístas, más solidarios, más humanos».

Y, la segunda, como una oportunidad que Dios nos da. Se trata, manifiesta, de emplear el tiempo en todo lo que no se pudo hacer, precisamente, «porque no tenían tiempo»: «Cuántas veces en nuestra vida no habremos usado las expresiones: “no puedo porque no tengo tiempo”, “no puedo porque estoy muy ocupado”, “no puedo porque tengo mucho trabajo”, “no puedo porque…” Ahora tienes todo el tiempo del mundo: para poner orden en tu vida, para organizar esa casa interior a la que no prestamos todo el tiempo que merece y necesita».

Hacer un viaje interior

El religioso también exhorta a sus frailes a «volver al corazón» beneficiándose de este tiempo de silencio: «Nos hemos embarcado en un ritmo de vida y en unas inercias que no llevan a ninguna parte. Ahora es el momento y oportunidad de hacer turismo interior, de echar raíces, de crecer en profundidad, de volver al corazón y de tomar las riendas de nuestra vida».

La carta recoge el deseo que de que, este «paréntesis», se supere y para cuando se haya logrado, exhortó a los religiosos estar listos para «ser samaritanos» con aquellos que lo han perdido todo: «Todos: parroquias, iglesias, obras sociales, colegios, casas de formación, medios de comunicación, misiones, ARCORES… todos debemos preguntarnos qué podemos hacer, como samaritanos por excelencia, por aquellos hermanos que vamos a encontrar heridos y tirados en las cunetas de los caminos sin mucha perspectiva de futuro».

Todos están llamados a desplegar la misericordia

Fray Miguel Ángel, también hace una convocatoria a todos los agustinos recoletos de la Provincia Santo Tomás de Villanueva para que hagan efectiva la misericordia, atenuando el dolor y el sufrimiento: «OS CONVOCO A TODOS para que despleguemos lo mejor de nosotros mismos y de nuestras obras apostólicas, para ayudar a aquellas personas que nos necesiten. Como dice nuestro Padre San Agustín: la misericordia se adelanta; también nosotros hemos de adelantarnos e ir al encuentro del Cristo que sufre en hermanos que después de esta pandemia no lo van a pasar nada bien. En la medida que nos sea posible, tratemos de mitigar el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos, poniéndonos al servicio de aquellos que más necesiten».

Para finalizar, recuerda la fiesta que se celebra el 24 de abril, la conversión de san Agustín, y por ello, les exhorta a celebrarlo, teniendo en mente, una conversión personal: «Dios lo hizo por pura gracia y misericordia en la vida de Agustín, Dios lo puede hacer también por pura gracia y misericordia en la vida de cualquiera de nosotros. Contemplar y celebrar el misterio de la Conversión de Agustín es celebrar que todo es posible cuando Dios quiere y yo me abro a su gracia y a su acción misericordiosa. Celebrar la Conversión de Agustín es celebrar el triunfo de la Luz sobre las tinieblas, el triunfo de la Verdad, sobre la mentira, el triunfo de la Vida sobre la muerte», puntualiza.

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2 comentarios

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Maria Isabel Diaz abril 23, 2020 at 1:31 pm

Me encanta ver hermanos de distintos países me siento unida a ellos. Somos humanos y necesitamos vernos. En algún momento podremos abrazarnos
María

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Noemí Balarezo. abril 23, 2020 at 6:14 pm

Gracias, padre, su mensaje nos toca a todos los que formamos la familia AR, comunidades Parroquisles y especialmente Fraternidades.
Dios nos bendiga y proteja cada día.

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