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César Ulises Irigoín: «Cuando vemos que los infectados y los muertos aumentan pareciera que aquí acabará todo»

Entrevista por Nicolás Vigo

Fray César Ulises es uno de los últimos religiosos peruanos de la provincia Santo Tomás de Villanueva que se ha ordenado sacerdote. Él estudia pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid y, como todos los españoles, guarda cuarentena para salvar la vida.

Recoletosstv.com conversó con él con el fin de saber qué opina un religioso joven sobre esta pandemia globalizada, aquella que pone a prueba el humanismo cristiano y los cimientos de nuestra propia cultura.

  1. César Ulises, sabemos que cumples aislamiento social junto a otros religiosos mayores en Barajas, ¿Cómo pasas esta cuarentena en Madrid?

La cuarentena se pasa de diferentes maneras. Particularmente yo, con clases on line de la universidad, el teletrabajo con los alumnos del colegio, la lectura pausada y la oración. Estoy muy entretenido; pero, a la vez, con temor y dolor por lo que está pasando.

Viendo el panorama general en Madrid, mucha gente, en especial los niños y adolescentes, no lo pasan nada bien, extrañan las clases, los parques, los amigos, los paseos… estar encerrados en casa es una odisea para ellos.

Mucha gente vive en pisos pequeños y tener a la familia las 24 horas del día encerrada se hace una pesadilla. Mientras que otras personas siguen trabajando, “al pie del cañón”, como se dice aquí, ya sea desde casa o en los centros que están habilitados para el servicio social.

El panorama es desolador. Mucha gente sufre, llora, está abandonada (de manera especial los ancianos). No encuentran argumentos para explicarse esta situación. Casi nadie ha experimentado un estilo de vida en confinamiento en medio de una ciudad bastante bulliciosa, llena de vida, de comercio, de cultura y de turistas. Ver a Madrid vacía es como si un fantasma se hubiera adueñado de la ciudad.

  • ¿Cómo describes este momento que vive la humanidad a causa de la pandemia?

Es un panorama bastante difícil de creer y de aceptar. Esta pandemia está oscureciendo la vida de mucha gente, en especial de los más vulnerables. La humanidad está adolorida y sufriente, con incertidumbre y desesperada. Cuando vemos que los infectados y los muertos aumentan pareciera que aquí acabará todo. Así lo sienten los que han perdido familias o amigos.

El panorama no pinta bien. La humanidad está aterrada, no sabe cómo reaccionar. Se viven momentos de tensión y zozobra.

  • Sin duda se trata de un hecho sin precedentes, no solo por la rapidez de los contagios, sino porque los muertos son en su mayoría de países del primer mundo, ¿Qué lectura haces de esto?

Esta pandemia no mira razas ni estatus social. Ante esta realidad todos somos iguales y necesitamos la colaboración de todos para mitigar este acontecimiento. Aquí no hay razones para señalar quién es de primer mundo y quién no, por más avances tecnológicos o sanitarios que tengan los “países de primer mundo”, simplemente es ver nuestra realidad humana y decir, ¡Qué frágiles somos!

Frente a esta realidad no nos queda más que echar un vistazo y darnos cuenta que somos seres contingentes, finitos, vulnerables e iguales. Pero también este panorama nos invita a ser más humanos, más solidarios, a mantenernos más unidos, porque aquí no vence uno, sino que vencemos todos. Ganaremos a la pandemia con el trabajo de todos.

  • ¿Cómo ves la respuesta de la Iglesia?

La Iglesia está apoyando enórmente y sin escatimar recursos a las personas más vulnerables donde azota el coronavirus. Ante la emergencia sanitaria y las consecuencias sociales de la pandemia del Covid-19, la Iglesia en España moviliza todos sus recursos para ofrecer servicios de acompañamiento, ayuda y oración a todos los afectados y a toda la sociedad, para servir al bien común.

La Iglesia católica cuenta con más de 300 iniciativas a través de las diócesis: atenciones a las necesidades pastorales, espirituales, sociales, asistenciales, educativas y de entretenimiento ocasionadas por el confinamiento.

  • ¿Y la de los Agustinos Recoletos?

Muchos tal vez piensen que la acción social cuenta más que la oración; pero nosotros, primero partimos desde la fuerza divina que nos mueve y nos capacita para actuar; es por ello que la familia agustiniana invitó a unirnos a la jornada de oración por las víctimas del COVID-19. Asimismo, desde nuestra vicaría de España, todos los días hemos intensificado más nuestra oración por toda la humanidad ante esta situación triste y lamentable.

Pero los agustinos recoletos no solo nos movemos desde la oración, sino que también desde la acción, por eso, se ha ofrecido un convento nuestro en Marcilla (Navarra) para albergar a los enfermos del coronavirus. Del mismo modo los religiosos de Brasil han ofrecido el seminario de Maringá.

Por otro lado, la Red solidaria internacional agustino recoleta – ARCORES España ha puesto en marcha dos iniciativas solidarias para hacer frente al coronavirus: la campaña ‘Una carta de esperanza’ que invita enviar una carta a los enfermos de coronavirus ingresados en los hospitales; y ha lanzado la campaña ‘Una Red de Solidaridad contra el Coronavirus’ para ayudar económicamente a las instituciones solidarias que prestan un servicio a las personas sin hogar.

  • ¿Qué pasará después del COVID-19?

Es poco incierto aún. No lo sabemos. Probablemente volvamos al mismo ritmo de vida, a nuestras rutinas diarias. Pero lo más seguro que sabemos, a nivel económico, es que aumentarán los desempleos, la economía estará hecha pedazos, peor que la crisis económica del 2008.

Pero lo que sí nos llena de esperanza es que después de esta pandemia volveremos a estar con nuestras familias, con nuestros amigos; volveremos a abrazarnos y a valorar todo lo que hemos tenido y que sin embargo no nos hemos dado cuenta.

  • ¿Qué dicen los jóvenes sobre esto?

Los jóvenes estamos impactados, tristes y conmovidos no tanto por el número de contagiados y fallecidos jóvenes, -porque son muy pocos-, sino por los más mayores, los abuelos y las personas más vulnerables a padecer esta epidemia. ¿Qué será de una sociedad sin sus ancianos, su experiencia y sabiduría?

Los jóvenes estamos cumpliendo con esta misión, acatar las normas que el gobierno ha decretado, aunque nos parezca muy duro permanecer en casa y no estar con nuestros amigos o de fiestas. Es por el bien de todos. Los jóvenes también sufren. Igualmente, aportan su vitalidad y sabiduría. Basta echar un vistazo general a médicos y personal sanitario joven. Ellos, en realidad, están dando su vida por salvar a la humanidad.

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