Agustinos Recoletos
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Unidos contra o coronavírus

A família agostiniana o convida a participar do dia de oração pelas vítimas da COVID-19 e do fim da emergência mundial do coronavírus no dia 20 de março.

A situação de emergência que o mundo está a viver nestes dias exige unidade.

Para isso, o Instituto de Espiritualidade Agostiniana da Ordem de Santo Agostinho preparou um simples roteiro de oração. Consiste na oração do Salmo 90, reflexo de Santo Agostinho e um momento de oração conjunta. Pode ser feito em comunidade ou individualmente.

O dia 20 de março é secundado pela Ordem de Santo Agostinho, pela Ordem dos Agostinianos Recoletos e pela Ordem dos Agostinianos Descalços, assim como por suas famílias religiosas. A família agostiniana se uniu nestes tempos difíceis para enfrentar a incerteza com corações unidos, formando assim uma só alma.

Dia de oração UNIDOS CONTRA O CORONAVÍRUS 

1. Sinal da Cruz

+ Em nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo. R/. Amém

2. Oração do Salmo 90

Quem habita ao abrigo do Altíssimo

e vive à sombra do Senhor onipotente,

diz ao Senhor: “Sois meu refúgio e proteção, sois o meu Deus, no qual confio inteiramente”,

Do caçador e do seu laço ele te livra.

Ele te salva da palavra que destrói.

Com suas asas haverá de proteger-te, com seu escudo e suas armas defender-te.

Não temerás terror algum durante a noite, nem a flecha disparada em pleno dia; nem a peste que caminha pelo escuro, nem a desgraça que devasta ao meio-dia;

Podem cair muitos milhares a teu lado, podem cair até dez mil à tua direita: nenhum mal há de chegar perto de ti.

Os teus olhos haverão de contemplar

o castigo infligido aos pecadores;

pois fizeste do Senhor o teu refúgio,

e no altíssimo encontraste o teu abrigo.

Nenhum mal há de chegar perto de ti, nem a desgraça baterá à tua porta;

pois o Senhor deu uma ordem a seus anjos para em todos os caminhos te guardarem.

Haverão de te levar em suas mãos,

para o teu pé não se ferir nalguma pedra. Passará por sobre cobras e serpentes, pisarás sobre leões e outras feras.

Porque a mim se confiou, hei de livrá-lo e protegê-lo, pois meu nome ele conhece. Ao invocar-me hei de ouvi-lo e atendê-lo, e a seu lado eu estarei em suas dores.

Hei de livrá-lo e de glória coroá-lo,

vou conceder-lhe vida longa e dias plenos, e vou mostrar-lhe minha graça e salvação”.

Breve silêncio

3. Reflexão de Santo Agostinho

“Cantarei e salmodiarei ao Senhor”. Estaremos seguros, com segurança cantaremos, com segurança salmodiaremos, ao contemplarmos as delícias do Senhor e formos protegidos como seu templo, no estado de incorrupção, quando a morte tiver sido absorvida pela vitória (1Cor 15, 54). E agora? Já estão anunciadas as alegrias que teremos, ao recebermos a única coisa que pedimos. E agora? “Escuta, Senhor, a voz de meus clamores”, Agora lamentemos, rezemos. O gemido é peculiar aos infelizes, a oração é adequada aos necessitados. A oração passará, e logo será sucedida pelo louvor. Passará o choro e virá a alegria. Entretanto, enquan- to decorrem os dias de nossos infortúnios, não cesse nossa oração a Deus, suplicando aquela única coisa. Não desistamos desta petição, até que, por meio de sua conduta e de sua graça, a alcancemos. “Escuta, Senhor, a voz de meus clamores. Tem piedade de mim e ouve-me”. Pede uma única coisa, longamente rogando, chorando, gemendo. Nada mais pede. Terminaram os desejos. Ficou somente o objeto daquela petição (Comentário sobre os Salmos 26 II, 14).

Breve silêncio

4. Oremos juntos:

Pai Nosso. Ave Maria. Glória.

5. Oração:

+ Deus Todo-poderoso e cheio de misericórdia, alívio no cansaço, apoio na fraqueza e con- forto nas lágrimas. Nós nos aproximamos de Vós para invocar vossa misericórdia, pois,

em nossos dias, provamos a fragilidade da condição humana na experiência de uma nova pandemia viral. Prestai ouvidos à oração que Vos dirigimos, confortai vossos filhos e filhas, livrai-nos desta angústia e abri nossos corações à esperança. Por nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho que vive e reina convosco na unidade do Espírito Santo.

R/. Amém.

6. Bênção (sacerdote ou diácono).

+ O Senhor esteja convosco. R/. Ele está no meio de nós.

+ A bênção de Deus Todo-Poderoso, Pai, Filho e Espírito Santo, desça sobre vós e permaneça para sempre.

R/. Amém.

Na ausência do sacerdote se diz:

+ O Senhor nos abençoe, nos livre de todo mal e nos conduza à vida eterna. R/. Amém.

|ES| ESPAÑA|

Unidos contra el coronavirus

La familia agustiniana invita a unirse a la jornada de oración por las víctimas del COVID-19 y el fin de la emergencia mundial por el coronavirus, el 20 de marzo.

La situación de emergencia que vive el mundo en estos días exige unidad. Con el objetivo de crear comunión, la familia agustiniana ha convocado para el viernes 20 de marzo una la jornada de oración ‘Unidos contra el coronavirus’ para rezar por los contagiados y fallecidos por la pandemia del COVID-19, así como por la crisis mundial que está provocando.

Para ello, el Instituto de Espiritualidad Agustiniano de la Orden de San Agustín ha elaborado un sencillo guión de oración. Consta del rezo del salmo 90, una reflexión de San Agustín y un momento de oración conjunta. Puede realizarse en comunidad o de forma individual.

La jornada del 20 de marzo está secundada por la Orden de San Agustín, Orden de Agustinos Recoletos y Orden de Agustinos Descalzos, además de por sus familias religiosas. La familia agustiniana se ha unido en estos momentos duros para afrontar la incertidumbre con los corazones unidos, formando así una sola alma.

Oración de la Iglesia europea contra el coronavirus

Dios Padre, Creador del mundo, todopoderoso y misericordioso, que por nuestro amor enviaste a tu Hijo al mundo como médico de almas y cuerpos,

mira a tus hijos que en este difícil momento de desconcierto y consternación en muchas regiones de Europa y del mundo recurren a Ti en busca de fortaleza, salvación y alivio,

libéranos de la enfermedad y el miedo, sana a nuestros enfermos, consuela a sus familias, da sabiduría a nuestros gobernantes, energía y recompensa a los médicos, enfermeras y voluntarios, y vida eterna a los fallecidos. No nos abandones en el momento de la prueba y libéranos de todo mal.

Te lo pedimos a Ti, que con el Hijo y el Espíritu Santo, vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

¡Santa María, Madre de la Salud y de la Esperanza, ruega por nosotros

Jornada de oración UNIDOS CONTRA EL CORONAVIRUS 

1. Señal de la Cruz

+ En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. R/. Amén

2. Rezo del Salmo 90

Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: “Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en Ti”.

El te librará de la red del cazador, de la peste funesta.

Te cubrirá con sus plumas,

bajo sus alas te refugiarás:

Su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno,

ni la flecha que vuela de día,

ni la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,

diez mil a tu derecha;

a ti no te alcanzará.

Porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa.

No se acercará la desgracia,

ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos;

te llevará en sus palmas,

para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones.

“Se puso junto a mí: lo libraré;

lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré,

lo saciaré de largos días

y le haré ver mi salvación”.

Breve silencio

3. Reflexión de san Agustín

Cantaré y tocaré para el Señor: estaremos seguros, cantaremos seguros y pulsaremos seguros el salterio cuando contemplemos la dulzura del Señor y seremos protegidos en cuanto tem- plo suyo en aquella incorrupción cuando la muerte quede absorbida en la victoria. ¿Y ahora qué? Hemos hablado ya de los goces que experimentaremos cuando sea escuchada aquella nuestra única petición. ¿Y ahora qué? Escucha mi voz, Señor. Gimamos ahora, oremos ahora. El gemido es propio solo de infelices, la oración propia solo de necesitados. La oración pa- sará y acto seguido vendrá la alabanza; pasará el llanto y llegará el gozo. Entre tanto, ahora, cuando estamos en los días de nuestras desdichas, no cese nuestra oración a Dios; pidámosle esa única cosa. No nos cansemos de pedírsela hasta que lleguemos a conseguirla, teniéndole a él como donante y guía. Escucha, Señor, mi voz con la que he gritado a ti; ten piedad de mí y escúchame: tan sólo pide aquella única cosa en medio de tantos ruegos, llantos y gemidos; no pide más que una sola cosa. Puso fin a todos sus deseos y quedó únicamente aquella única cosa que pide. (Comentario a los Salmos 26 II, 14).

Breve silencio

4. Rezamos juntos:

Padrenuestro. Avemaría. Gloria

5. Oración:

+ Dios omnipotente y misericordioso, alivio en la fatiga, apoyo en la debilidad y consuelo en las lágrimas. a Ti acudimos para invocar tu misericordia, ya que hoy experimentamos aún la fragilidad de la condición humana en la experiencia de una nueva pandemia viral. Atiende la oración que te dirigimos, consuela a tus hijos, sálvanos de las angustias presentes y abre nues- tros corazones a la esperanza.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

6. Bendición (sacerdote o diácono).

+ El Señor esté con vosotros (con ustedes).

R/. Y con tu espíritu.

+ La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros (sobre ustedes).

R/. Amén.

En ausencia del sacerdote:

+ El Señor nos bendiga nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

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